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El pasado 1 de Febrero se constituyó en Rabat el Tribunal Militar que, sin competencia reconocida legalmente, ha juzgado durante más de una semana a los 24 presos políticos saharauis, encarcelados desde hace más de dos años por su participación en el campamento de la Dignidad de Gdeim Izik, la reivindicación pacífica más importante en la historia del Sahara occidental que el ejército ocupante marroquí desmantelaba con extrema violencia en la madrugada del 8 de noviembre de 2010.

A pesar de no tener jurisdicción sobre el Territorio no Autónomo del Sahara Occidental, el régimen marroquí procedió a juzgarlos en un tribunal militar que a juicio de numerosos observadores internacionales presentes durante el proceso, no contó con las debidas garantías por falta de pruebas. Tras nueve días de juicio y siete horas de deliberación, el tribunal militar marroquí condenó a nueve cadenas perpetuas, a cuatro a 30 años de prisión, a siete a 25 años de prisión, tres a 20 años de prisión y dos han sido puestos en libertad ya que la sentencia es inferior al tiempo que ya han pasado en prisión preventiva.